Deprecated: Function set_magic_quotes_runtime() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/defaults.php on line 16

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/common.php on line 73

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/common.php on line 93
miracultura: Claudio Di Girolamo

Claudio di Girolamo


CON LA VOZ LLENA DE PAJAROS CANTORES

Con ocasión del lanzamiento del nuevo disco “Colores”, de Isabel Parra.
La anciana se desplazaba pausadamente por el camino de tierra, bordeado de zarzamoras y altos álamos. Apoyándose en una rama de peumo, convertida en bastón, aprovechaba su lento andar para escudriñar con atención ora a un lado, ora a otro del camino, orientado implacablemente de oriente a poniente, las frondosas copas de los árboles.
El sol, ya casi al final de su recorrido, golpeaba sus ojos de frente, dificultándole su objetivo y obligándola a proteger la vista con su mano como visera. Era muy extraño verla avanzar con esa mano clavada bajo su frente como en un saludo militar.
De pronto, un pequeño recodo que producía un breve cuchillo de sombra, le anunció el fin de su viaje La anciana se detuvo y se acomodó en ese justo y angosto espacio, sentándose en la gran piedra. Por fin, pudo alejar la mano de su cara y mirar con tranquilidad, sin entornar los ojos, los preparativos del gran concierto...
También hoy había llegado a tiempo para asistir a la cita diaria con sus amigos los músicos cantores. Se quedó quieta, como siempre, respetando con paciencia, durante algunos minutos, el ajetreo de cientos de pájaros que iban y venían de rama en rama entre los árboles cercanos.
El sol, después de un último destello, se escondió al filo de los cerros lejanos y el silencio reinó por un instante... Después, irrumpió el canto... Como a una orden, al mismo tiempo, los pájaros empezaron sus gorjeos. Lanzaban y recibían un sinfín de notas y tonos que se iban juntando en racimos y bajaban hasta inundar el aire con su colorida armonía.
Edelmira, la partera, con los ojos cerrados, se dejaba llevar por esa sensación de paz que todos los días la inundaba y la guiaba por los intrincados caminos de la multitud de sus recuerdos. El canto de los pájaros le traía de vuelta el sonido de los primeros llantos de esos innumerables críos que había ayudado a traer al mundo. Ya había perdido la cuenta de cuantos de ellos, jóvenes, adultos y algunos casi viejos, patiperreaban hoy por el mundo. Eran una multitud y, sin embargo, les conocía el nombre a todos, simplemente porque era ella la que se lo imponía, con una decisión y seguridad que no admitía réplica, tomando en cuenta los avatares de cada nacimiento.
Decían por ahí que la llamaban porque tenía manos suaves y sabias y que podía predecir la suerte a los recién nacidos... Esto último no era un invento. La Edelmira sabía leer en todos los detalles del parto: al palpar el vientre de la madre antes del alumbramiento, podía determinar el sexo, el color de los ojos y del pelo. Al momento de parir, según la postura de la guagua y como venía el cordón, era capaz de ver y contar los sucesos que irían marcando su vida. Por el llanto, sabía lo que iba a discursear cuando grande y por las manos y los pies predecir sus andares por el mundo...
El canto, allá arriba, seguía creciendo y expandiéndose por todas partes. La anciana, acunada por sus recuerdos, agradecía ese momento perfecto, cuando creyó oír a lo lejos que la llamaban por su nombre.
“Abuela Edelmira, abuela Edelmira...” Eran el Tomacho y la Juanita, sus nietos regalones, mellizos sietemesinos que le habían costado trabajo extra para sacarlos en buenas condiciones. Venían corriendo por el camino, agitando sus brazos, sin dejar de gritar... “Abuela, abuela... apúrese, la necesitan... “
Al llegar a su lado, con los cachetes colorados que parecían estallar, con palabras atropelladas entregaron el recado que traían...
“Te llama la Viola, la cantora, dice que te apures que si no va a parir antes de que llegues... “ Sin esperar respuesta, la tomaron de la mano, uno por cada lado y la arrastraron de vuelta hacia el pueblo. La abuela, alegando, traqueteaba a pasitos cortos, tratando de llevar el ritmo de la carrera de los chiquillos.
Frente a la casa de la Viola, muy alborotado, un pequeño grupo de comadres estaba a la espera... Al ver llegar a la partera, un coro aliviado la recibió dando la noticia hacia el interior... “Ya llegó, ya llegó la Edelmira...”
La entraron como una tromba hasta la pieza. Allí estaba la Viola, tendida en la cama, secándose el sudor... “Que bueno verla, comadre, ya no daba más de apretar las piernas para que usted alcanzara a llegar...”
La anciana tomó de inmediato el control. De una mirada se aseguró que las otras mujeres habían hecho su trabajo. Los paños blancos estaban dispuestos y el agua para limpiar a la guagua ya estaba en el jarro a la temperatura justa. Echó a todos para afuera y se arremangó el chaleco hasta más arriba de los codos. Metió las manos en el agua de la palangana y se las restregó con fuerza.
Se acercó a la Viola, la ayudó a abrir las piernas y, concentrada, se quedó esperando. Esta vez no se habló una palabra entre las dos mujeres; algo diferente estaba sucediendo en el pequeño cuarto de esa casa de campo. Edelmira puso ambas manos sobre el vientre de la mujer y cerró los ojos. Viola hizo lo mismo y las dos se quedaron esperando...
Abrieron los ojos al mismo tiempo... Cruzaron una mirada cómplice. Las dos, habían oído lo mismo... una voz de mujer que cantaba suavecito, casi susurrando. Pusieron atención. Edelmira pegó su oreja al vientre de Viola. Sí, no cabían dudas... De allí salía... Se concentró con todas sus fuerzas y logró descifrar las palabras, que iban brotando, lenta y rítmicamente, una tras otra,
Como agua en el molino
Van dando vueltas

Las palabras me llaman
Y me despiertan...
Ahora estaba claro como el agua...
“Ya, Viola, puja... llegó el momento...”
Fue niña y nació de pie. Cuando le pegaron en la espalda para que respirara, en vez del llanto salió de su garganta un gorgorito suave que le recordó de inmediato a la partera el canto de los pájaros en las altas ramas de los álamos del camino.
La lavó, la envolvió en los paños olorosos a lavanda, miró fijamente a la madre y se la presentó diciendo:
“Su cuna será la guitarra, se llamará Isabel, y su voz se llenará de pájaros cantores”.
Después de lo cual besó en la frente a la guagua, le hizo con los dedos la señal de la cruz en la boquita, la depositó suavemente, pero con decisión que no admitía réplicas, sobre la guitarra de la Viola... dio media vuelta y se fue...
Han pasado varios años desde aquel momento. Muchos se han ido y otros han llegado tejiendo la vida alrededor de la niña Isabel. Ella, mientras tanto, iba haciendo realidad la profecía de Edelmira, la partera, aquí y allá, con su guitarra al hombro y su voz llena de pájaros cantores.
Sacó de su madre la poesía, que a esa altura era como una enfermedad de familia, entre tíos, hermanos, hijos, hijas y nietos que, al verlos y oírlos juntos, se iban pareciendo cada vez más a ese coro de pájaros del cuento de la vieja partera. La vida, con sus golpes y caricias, fue afinando el cantar de la Chabela, hecho de todo un poco, como su andar azaroso por caminos impensados.
Hoy, acompañada por Silvio, Tita, Antar, Milena, Horacio, Inor, Niurka, Manuel, Jorge y Cristina, nos hace un nuevo regalo, enriqueciendo su paleta con otros colores y, de paso, nos revela todas las palabras que Edelmira, en aquel día lejano, oyó brotar del vientre fecundo de Violeta...

Como agua en el molino
van dando vueltas
las palabras me llaman
y me despiertan.

Las tomo entre mis manos
las coloreo
después de un boca a boca
las saboreo
Las palabras son vivas

tienen historia
tienen un nacimiento
una memoria.

Esas que van directas
al corazón
no están en contrapunto
con la razón.

La palabra que diste
no la cumpliste
las que hablan de amor
son lo mejor.

Claudio di Girólamo

30 de agosto de 2000

  •   

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 182

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 182

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 182

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203