Deprecated: Function set_magic_quotes_runtime() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/defaults.php on line 16

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/common.php on line 73

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/common.php on line 93
miracultura: Claudio Di Girolamo

Claudio di Girolamo


Lanzamiento del libro "Testimonios - Ana Gonzalez, Primera Actriz"

Muy querida amiga Ana,

Las páginas de estos testimonios de una vida, se me escurrieron entre las manos y el alma, como un largo torrente de imágenes y emociones, ligadas a tantos recuerdos con sabor a nostalgia y a ternura. La gran cortina roja, la misma de tus sueños infantiles, se ha abierto y cerrado una eternidad de veces, lenta y solemne, sobre tantos sueños e historias de los muchos que hemos tenido la suerte de acompañarte en algún momento de tu largo camino artístico.

Es el momento mejor para recordar, recordarte y recordarnos, enredados irremediablemente con más de cincuenta años de porfía y amor por mantener vivo el milagro que encierra ese pequeño y mágico espacio del escenario. Allì mismo donde tú supiste entregar lo mejor de ti misma en cientos de relatos que nos contaban, de diferentes maneras, el mismo cuento de alegría y dolor el caminar de todos por la vida.

Pero, el regalo más preciado que nos has dejado durante tu largo andar, Ana Desideria de siempre, es, sin duda alguna, la risa. Esa misma que es muy mezquina y avara a la hora de aparecer en nuestros rostros; que pareciera estar muy conforme con vivir escondida bajo la piel y que, solamente a veces, se atreve a asomarse en miradas cómplices o en una tímida sonrisa apenas esbozada y con aire de condescendencia.

Tù la liberaste y la hiciste explotar en carcajadas, a borbotones, e inundarnos enteros, derribando de paso nuestra falsa, ridícula y prefabricada fachada de impasibles ingleses de América del Sur.

Por eso, Chile te debe sus mejores momentos de reencuentro consigo mismo; su deuda contigo va mucho más allá de los galardones ganados, de las condecoraciones o los premios nacionales otorgados. Está bien, todo eso te lo mereces de sobra, pero hay mucho más que agradecerte. Tú supiste acercarte al pueblo y traerlo a la conciencia de todos; tu Desideria ha sido retrato fiel y dignificado de innumerables mujeres que han trabajado y siguen trabajando su vida con constancia, esfuerzo y porfiada esperanza.

Ese personaje tuyo es de los que vencen lo efímero, que no mueren cuando se acaba el programa radial o se apagan las luces del escenario. Es de la especie rara de unos pocos que logran pegarse en tu alma, que te acompañan para siempre y se convierten en el espejo en el cual, mirándote, llegas por fin a reírte de ti mismo y de las tantas cosas inútiles que te parecen tan importantes y definitivas.

Al mirar las fotos que aportan las imágenes visuales a tu larga historia, revivo tus creaciones teatrales y mi primer acercamiento a tu versatilidad escénica.

Es como asistir de nuevo a la proyección de una película de esas que se solía filmar en familia para verlas todos juntos entre comentarios, risas y un poco de nostalgia. “¿Te acuerdas de esa vez cuando…?” “¡Por Dios, qué cambia uno…!” “¿Quién es ese que está contigo…?” “¡Que pinta más graciosa…!” “Y ese, que ya no esta con nosotros…!”
Y vamos enhebrando recuerdos comunes y reanudando amistades y afectos en un interminable buceo en anécdotas, chascarros y situaciones sufridas y gozadas juntos.

En el lejano 1949, apenas un año después de la llegada de mi familia a esta mi segunda patria, te vi por primera vez en un escenario, en el solemne Teatro Municipal, ese mismo de la más imponente cortina roja de Chile. En esa ocasión, se levantó sobre las majestuosas columnas del Covent Garden de Londres, y un presuroso vaivén de personajes que se protegían con sendos paraguas de una lluvia “de verdad” que sacó entusiastas aplausos a los asombrados espectadores. Por sobre de ese pequeño tumulto, la voz chillona de Elisa Doolittle, pregonando sus pequeños ramos de flores.

Yo todavía era muy inexperto en ese nuevo idioma, como para entender los giros y las intenciones recónditas del lenguaje popular, pero no tanto como para no fijarme en la presencia escénica de esa actriz, aún desconocida para mí. Fernando Debesa me la presentó, al final de la función… “Ana Gonzalez”, “Claudio di Girolamo” “¿Claudio, cuanto?” “¡di – Gi – ro – la – mo!” “¡Ah!… Mucho gusto…”. Después de lo cual, me lanzaste unas cuantas frases a una velocidad inusitada que yo, sin entender mucho, trataba de absorber con una sonrisa de políglota consumado pegada a la cara,,, Y hasta ahí llegamos, por mientras.

Dos años después, en 1951, ya éramos compañeros de ruta en el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, cuando compartíamos el solemne Teatro Municipal con el Teatro Experimental, el Ballet, el coro y la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Chile, cuando nuestras “temporadas” se limitaban a diez o doce funciones después de meses de quilométricos y extenuantes ensayos…

Tù, mientras tanto, entre la radio y el teatro, te multiplicabas, dando vida a innumerables personajes que iban enriqueciendo tu bagaje de talento y de oficio.
Trabajamos juntos hasta 1956, cuando emigré hacia otros horizontes. Durante todo ese tiempo, pude crear espacios concretos en los que actuaste, vestuarios, que sirvieron de envoltorio a tantos caracteres de mujer que encarnaste.

Estuviste conmigo desde el primer momento de mi llegada: “La invitación al castillo”. “Sombra y sustancia” “Los condenados”, “El soldado de chocolate”, “El enfermo imaginario”, vuelven a mi memoria como hilos con que se fue tejiendo nuestra incipiente amistad. Sin duda, hay otros, como el inolvidable Sergio Silva, Esperanza o Lute, Héctor Noguera o Hernán Letelier, tal vez tu más fiel amigo a través del tiempo, o los muchos que entregan su testimonio en esta publicación, que pueden exhibir con justicia una amistad más larga y profunda contigo, construida durante muchos años de cercanía y de trabajo.

No quiero “vestirme” con tu amistad, quiero solo decirte que, ya sea desde lejos o en los sucesivos reencuentros que nos regaló la vida, te he sentido siempre muy cerca, en lo bueno en lo adverso, en democracia y en dictadura, en el teatro o en la acción solidaria. He conocido tu valentía y tu compromiso con las causas justas y con las personas, mucho más allá de cualquier personaje que hayas encarnado.

Unas cuantas páginas de una biografía y de unos testimonios, por muy bien escritas que estén, nunca podrán contener una vida entera, Son apenas un intento por fijar en la memoria personal y colectiva el vivir de alguien que, como tù, significa mucho para muchos.
Su misión es la de ayudarnos a recordar y de volver a tejer en lo más intimo de nosotros de manera entrañable la urdimbre de muchas relaciones y hechos que han marcado gran parte de nuestras vidas.
También constituye un llamado muy oportuno a reconocer y distinguir lo que permanece, de lo efímero de tantas pequeñeces que a su tiempo, nos parecieron demasiado importantes.
Querida Anita, no quiero seguir cansándote con lo mucho que hoy acude a mí desde tantos rincones del pasado. Te dejo conversando con tus queridas amigas, personajes que representaste tantas veces, que te acompañan hoy más que nunca y que seguirán a tu lado para siempre.

Ahora, tu estás logrando tu mejor actuación, la que siempre deseaste. La de poder alejarte de nosotros poco a poco, casi en punta de pies, sin aspavientos ni barullos inútiles y, acompañada por Pepe y tus innumerables recuerdos, dirigirte hacia ese mismo misterio que nos espera a todos, allí, al final del camino.

Lo haces con la precisión de una bajada de luz sobre la que cae lentamente el telón del final del primer acto de una obra que, por supuesto, no terminará allí.

Y mientras, entre el clamor de los aplausos y los vivas, se van encendiendo de a poco las luces de la sala, comienza a surgir, no se sabe de donde, el otro pregón, el de doña Rosaura San Martín, esa emblemática florista de la Pérgola de San Francisco, fundiéndose con ese de hace tantos años de aquella otra joven florista inglesa. Se oye clara y potente su voz por encima del coro de las “pergoleras” que la acompañan:

¿Quiere flores, señorita?
¿Quiere flores, el señor?

Tengo rosas muy bonitas.
Para cualquier ocasión.

Las hay blancas como novias,
Las hay rojas de pasión.

Y unas algo paliditas,
Cuando es puro el corazón…

¿Quiere flores, señorita?
¿Quiere flores, el señor?

Es la tuya, querida Ana, Desideria, Rosaura, que quedará para siempre acompañando a tu Chile que te quiere y que te admira.
Te saluda con el inmutable afecto y la profunda amistad de siempre,

Claudio di – Gi – ro - la - mo

* Intervención de Claudio di Girolamo
Santiago, 3 de septiembre de 2002


 


Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 182

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 182

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 182

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203

Deprecated: Function eregi() is deprecated in /home/miracult/public_html/claudiodigirolamo/ndxz-studio/lib/statistics.php on line 203